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Las horas de navegar no son para ser contadas sino para ser descritas. No son las horas del Norte, tan semejantes entre sí que es preciso numerarlas para distinguirlas y poder decir: "La una, las dos...las quínce"....Aquí se dice:"La hora de la verdad, la hora de hacer el té". No se dice "La hora de navegar", pues se navega cuando se puede . La hora del trabajo debería ser corta, y la de navegar durar por lo menos la mitad del día y a veces, cuando hay luna, la noche entera...............
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Traducción libre de León Poirier
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En la fotografía de abajo, séis navegantes se dejan retratar,descansando en Tanger.
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"Cela que tu fais, te fait"
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"Aquello que haces, te hace".
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¡Amigos no paremos de navegar!
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"No hay nada nuevo bajo el sol, pero cuantas navegaciones desconocidas nos esperan".
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Día 28. Uno de los nativos estuvo durante ese tiempo muy ansioso en sus peticiones de ir con nosotros a Inglaterra & el capitán Vancouver parecía inclinado a ceder, ya que era una petición voluntaria, pero el 28 se infligieron castigos a bordo del Discovery de una naturaleza muy desagradable, y al verlo todos los nativos abandonaron la bahía & el que antes había sido tan solícito para ir con nosotros ahora se alejó sin despedirse & nunca más volvió a los barcos.
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El mar no lleva como la tierra las huellas del trabajo de los hombres y de la vida humana. En el mar no permanece nada, por el mar todo pasa huyendo,y la estela de los barcos que lo atraviesan ¿que pronto se borran!.De Aquí esa gran pureza del mar que las cosas terrestres no tienen. Y esa agua virgenes mucho más delicada que la tierra endurecida, sólo vulnareble con un azadón. El paso de un niño sobre el agua abre sobre ella un surco profundo con un claro rumor, y rompen por un momentos sus tersos matices; en seguida se borra todo vestigio y el mar vulve a quedar tranquilo como los primeros días del mundo. Al que esté cansado de los caminos de la tierra o adivine,antes de emprenderlos, los ásperos y vulgares que son,le seducirán las pálidas rutas del mar, más peligrosas y más suaves, inciertas y desiertas..............
Marcel Proust.
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